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Salmo 14

De David Dice el necio para sí: «No hay Dios». Se han corrompido cometiendo execraciones,  no hay quien obre bien.   El Señor observa desde el cielo a los hijos de Adán,  para ver si hay alguno sensato que busque a Dios.   Todos se extravían igualmente obstinados,  no hay uno que obre bien, ni uno solo.   Pero ¿no aprenderán los malhechores,  que devoran a mi pueblo como pan  y no invocan al Señor?   Pues temblarán de espanto,  porque Dios está con los justos.   Podéis burlaros de los planes del desvalido,  pero el Señor es su refugio.   ¡Ojalá venga desde Sion la salvación de Israel! Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,  se alegrará Jacob y gozará Israel .   «No hay Dios.» Como vemos, el ateísmo no es cosa moderna. Ya en tiempos antiguos había quienes despreciaban la divinidad y actuaban como si Dios no existiera . Lo dijo un filósofo, que afirmaba la muerte de Dios: Si Dios no exis...

Salmo 13

Salmo de David   ¿Hasta cuándo, Señor, seguirás olvidándome? ¿Hasta cuándo me esconderás tu rostro? ¿Hasta cuándo he de estar preocupado,  con el corazón apenado todo el día? ¿Hasta cuándo va a triunfar mi enemigo?   Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío;  da luz a mis ojos para que no me duerma en la muerte, para que no diga mi enemigo: «Le he podido»,  ni se alegre mi adversario de mi fracaso.   Porque yo confío en tu misericordia:  mi alma gozará con tu salvación, y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.   Los salmos de súplica son los más numerosos en el Salterio. Quizás porque nuestra oración, muchas veces, está motivada por la angustia y la desesperación. Cuando no sabemos a quién más recurrir... ¡acudimos a Dios! Hay momentos en la vida en que Dios parece ocultarnos su rostro . Se esconde, calla, está tapado como el sol tras las nubes. Las cosas nos van mal, los problemas nos angustian, los «enemigos» nos acosan. Y ...

Salmo 12

Salmo de David   Sálvanos, Señor, que se acaban los buenos,  que desaparece la lealtad entre los hombres:  no hacen más que mentir a su prójimo,  hablan con labios embusteros y con doblez de corazón.   Extirpe el Señor los labios embusteros y la lengua  fanfarrona   de los que dicen: «La lengua es nuestra fuerza, nuestros labios nos defienden, ¿quién será nuestro amo?».   E l Señor responde: «Por la opresión del humilde,  por el gemido del pobre, yo me levantaré  y pondré a salvo al despreciado».   Las palabras del Señor son palabras auténticas, como plata limpia de ganga, refinada siete veces.   Tú nos guardarás, Señor, nos librarás para siempre de esa gente.   Los malvados merodean  mientras crece la corrupción entre los hombres.   Al rey David le tocó lidiar con tiempos difíciles y gentes peligrosas, como se desprende de estos versos. Pero las tribulaciones de David son las de todos nosotros . ¿C...

Salmo 11

  Al Señor me acojo, ¿por qué me decís:  «Escapa como un pájaro al monte»?   ¿Porque los malvados tensan el arco, ajustan las saetas a la cuerda, para disparar en la sombra contra los buenos?   Cuando fallan los cimientos, ¿qué podrá hacer el justo?   Pero el Señor está en su templo santo,  el Señor tiene su trono en el cielo;  sus ojos están observando, sus pupilas examinan a los hombres.   El Señor examina a inocentes y culpables,  y al que ama la violencia él lo odia.   Hará llover sobre los malvados ascuas y azufre,  les tocará en suerte un viento huracanado.   Porque el Señor es justo y ama la justicia:  los buenos verán su rostro.   El pensamiento cristiano ha calado tanto en nosotros que, cuando leemos algunos salmos, nos chirrían los versos. ¿Puede Dios odiar al violento? ¿Hará llover fuego del cielo sobre los malvados, como pretendían los hermanos Zebedeos? ¿ Nos está vigilando , como un sever...

Salmos 9-10

Alef Te doy gracias, Señor, de todo corazón, proclamando todas tus maravillas ;   me alegro y exulto contigo, y toco en honor de tu nombre,  oh, Altísimo.   Bet Porque mis enemigos retrocedieron, cayeron y perecieron ante tu rostro.   Defendiste mi causa y mi derecho,  sentado en tu trono como juez justo.   Guímel Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío y borraste para siempre su apellido.   El enemigo acabó en ruina perpetua, arrasaste sus ciudades y se perdió su nombre.   He Dios está sentado por siempre en el trono que ha colocado para juzgar.   Él juzgará el orbe con justicia y regirá las naciones con rectitud .   Vau Él será refugio del oprimido, su refugio en los momentos de peligro.   Confiarán en ti los que conocen tu nombre,  porque no abandonas a los que te buscan.   Zain Tañed en honor del Señor, que reside en Sión;  narrad sus hazañas a los pueblos;   él venga la sangre,...

Salmo 8

¡Señor, Dios nuestro,  qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.   Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano, para mirar por él?   Lo hiciste poco inferior a los ángeles,  lo coronaste de gloria y dignidad;   le diste el mando sobre las obras de tus manos.  Todo lo sometiste bajo sus pies.   Rebaños de ovejas y toros,  y hasta las bestias del campo,  las aves del cielo, los peces del mar que trazan sendas por el mar.   ¡Señor, Dios nuestro,  qué admirable es tu nombre en toda la tierra!   Es uno de los pocos salmos que cantamos, casi al completo, en nuestras celebraciones. Con música alegre, rebosando admiración y gratitud , estos versos son una alabanza a Dios por las maravillas de la creación. El salmo 8 nos lleva al primer capítulo del Génesis , que descr...

Salmo 7

Lamentación de David a causa de Cus, el benjaminita Señor, Dios mío, a ti me acojo, líbrame de mis perseguidores y sálvame. Que no me atrapen como leones y me desgarren sin remedio. Señor, Dios mío: si soy culpable, si hay crímenes en mis manos, si he devuelto el mal a mi amigo, si he protegido al opresor injusto, que el enemigo me persiga y alcance, que me pisotee vivo por tierra, aplastando mi honor contra el polvo. Levántate, Señor, con tu ira, álzate contra el furor de mis adversarios; acude, Dios mío, a defenderme en el juicio que has convocado. El Señor es juez de los pueblos. Júzgame, Señor, según tu justicia, según la inocencia que hay en mí. Cese la maldad de los culpables, apoya tú al inocente, tú que sondeas el corazón y las entrañas, tú, el Dios justo. Yo daré gracias al Señor por su justicia, tañendo para el nombre del Señor altísimo.   De nuevo encontramos en estos versos al rey David, perseguido por alguien que desea su ruina. Me p...