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Salmo 20

Salmo de David Que te escuche el Señor el día del peligro,  que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;   que te envíe auxilio desde el santuario,  que te apoye desde el monte de Sion.   Que se acuerde de todas tus ofrendas, que le agraden tus sacrificios; que cumpla el deseo de tu corazón ,  que dé éxito a todos tus planes.   Nos alegraremos con tu salvación y en el nombre de nuestro Dios alzaremos estandartes;  que el Señor te conceda todo lo que pides . Ahora reconozco que el Señor da la victoria a su Ungido, que lo ha escuchado desde su santo cielo,  con los prodigios de su mano victoriosa.   Unos confían en sus carros, otros en su caballería; nosotros invocamos el nombre del Señor, Dios nuestro.   Ellos cayeron derribados,  nosotros nos mantenemos en pie.   Señor, da la victoria al rey  y escúchanos cuando te invocamos.   Este es un salmo regio que ensalza a David, como ungido, amado y predilec...

Salmo 19

Salmo de David   El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos:   el día al día le pasa el mensaje,  la noche a la noche se lo susurra.   Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz,   a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje. Allí le ha puesto su tienda al sol:   él sale como el esposo de su alcoba, contento como un héroe, a recorrer su camino.   Asoma por un extremo del cielo y su órbita llega al otro extremo: nada se libra de su calor. La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye a los ignorantes.   Los mandatos del Señor son rectos  y alegran el corazón ;  la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.   El temor del Señor es puro y eternamente estable;  los mandamientos del Señor son verdaderos  y enteramente justos.   Más preciosos que el oro, más que el oro fino;...

Salmo 18

Del siervo del Señor, David, que dirigió al Señor las palabras de esta canción, cuando el Señor lo libró de todos sus enemigos y de las manos de Saúl. Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza. Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi liberador. Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos. Viva el Señor, bendita sea mi Roca, sea ensalzado mi Dios y Salvador. Tú diste gran victoria a tu rey, tuviste misericordia de tu Ungido.   Cuántas veces se ha acusado al cristianismo de ser una religión de débiles, un consuelo barato, un remedio para someter a los espíritus inseguros, cargándoles de miedo y de culpa. Ciertamente, para los creyentes, la fe en Dios es un consuelo, una fuente de fortaleza y de energía que nos anima en las horas más bajas. Pero los versos de este salmo no reflejan miedo ni estrechez de corazón. Al contrario, exultan de ...

Salmo 17

Oración de David Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor. Escucha, Señor, mi justa demanda, atiende a mi clamor; presta oído a mi plegaria, porque en mis labios no hay falsedad. Tú me harás justicia, porque tus ojos ven lo que es recto: si examinas mi corazón y me visitas por las noches, si me pruebas al fuego, no encontrarás malicia en mí. Mi boca no se excedió ante los malos tratos de los hombres; yo obedecí fielmente a tu palabra, y mis pies se mantuvieron firmes en los caminos señalados: ¡mis pasos nunca se apartaron de tus huellas! Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. Muestra las maravillas de tu gracia, tú que salvas de los agresores a los que buscan refugio a tu derecha. Protégeme como a la niña de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas de los malvados que me acosan , del enemigo mortal que me rodea. Se han encerrado en su obstinación, hablan con arrogancia en los labios; sus pasos ya me tienen c...

Salmo 16

De David Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.   En tiempos de crisis y dificultades como los que vivimos, vale la pena leer con calma y profundizar en estos versos. Nos invitan a no caer en el alarmismo ni en el miedo, a no desanimarnos, sino dilucidar qué nos dicen estas líneas. Las escrituras siempre traen una palabra de aliento y esperanza. Este salmo es una exclamación de gozo y una llamada a la paz. Con Dios a nuestro lado, nunca vacilaremos. Él no es un Dios lejano e inalcanzable, sino nuestro «lote, nuestra heredad»: lo hemos recibido como regalo, é...

Salmo 15

Salmo de David Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda? El que procede honradamente y practica la justicia, el que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua. El que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino, el que considera despreciable al impío y honra a los que temen al Señor. El que no presta dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que así obra nunca fallará. Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda? Esta frase tiene como telón de fondo la peregrinación de Israel en el desierto y su alianza con Dios, sellada mediante el cumplimiento de la Ley. El templo era móvil: una tienda, rodeada por un espacio donde se ofrecían los sacrificios. Allí moraba el Señor. Hospedarse en la tienda de Dios es entrar en su casa, alojarse en su corazón . La pregunta, ¿quién puede hospedarse ahí?, expresa el deseo de vivir en su presencia y gozar de su protección y amor. Entre los antiguos israelitas no todos podían acceder al recinto sagrado donde habitaba...

Salmo 14

De David Dice el necio para sí: «No hay Dios». Se han corrompido cometiendo execraciones,  no hay quien obre bien.   El Señor observa desde el cielo a los hijos de Adán,  para ver si hay alguno sensato que busque a Dios.   Todos se extravían igualmente obstinados,  no hay uno que obre bien, ni uno solo.   Pero ¿no aprenderán los malhechores,  que devoran a mi pueblo como pan  y no invocan al Señor?   Pues temblarán de espanto,  porque Dios está con los justos.   Podéis burlaros de los planes del desvalido,  pero el Señor es su refugio.   ¡Ojalá venga desde Sion la salvación de Israel! Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,  se alegrará Jacob y gozará Israel .   «No hay Dios.» Como vemos, el ateísmo no es cosa moderna. Ya en tiempos antiguos había quienes despreciaban la divinidad y actuaban como si Dios no existiera . Lo dijo un filósofo, que afirmaba la muerte de Dios: Si Dios no exis...