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Salmo 22

Salmo de David   Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Estás lejos de mi queja, de mis gritos y gemidos. Clamo de día, Dios mío, y no respondes, también de noche, sin ahorrar palabras. ¡Pero tú eres el Santo, entronizado en medio de la alabanza de Israel! En ti confiaron nuestros padres, confiaron y tú los libraste. A ti clamaron y se vieron libres, en ti confiaron sin tener que arrepentirse. Al verme, se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza: «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre, si tanto lo quiere.» Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores; me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos. Se reparten mi ropa, echan a suertes mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme.  Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré. Fieles del Señor, alabadlo; linaje de Jacob, glorificadlo; temedlo, linaje de Israel.  Pocos sal...

Salmo 21

Salmo de David   Señor, el rey se alegra por tu fuerza, ¡y cuánto goza con tu victoria!   Le has concedido el deseo de su corazón,  no le has negado lo que pedían sus labios.   Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,  y has puesto en su cabeza una corona de oro fino . Te pidió vida, y se la has concedido, años que se prolongan sin término.   Tu victoria ha engrandecido su fama,  lo has vestido de honor y majestad. Le concedes bendiciones incesantes, lo colmas de gozo  en tu presencia.   Porque el rey confía en el Señor,  y con la gracia del Altísimo no fracasará.   Que tu izquierda alcance a tus enemigos, y tu derecha a los que te odian.   Los convertirás en un horno encendido  el día de tu cólera, Señor; los devorará en su ira,  el fuego los consumirá.   Borrarás de la tierra su fruto,  y su semilla de entre los humanos.   Aunque tramen maldades contra ti y urdan intrigas,  nada cons...

Salmo 20

Salmo de David Que te escuche el Señor el día del peligro,  que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;   que te envíe auxilio desde el santuario,  que te apoye desde el monte de Sion.   Que se acuerde de todas tus ofrendas, que le agraden tus sacrificios; que cumpla el deseo de tu corazón ,  que dé éxito a todos tus planes.   Nos alegraremos con tu salvación y en el nombre de nuestro Dios alzaremos estandartes;  que el Señor te conceda todo lo que pides . Ahora reconozco que el Señor da la victoria a su Ungido, que lo ha escuchado desde su santo cielo,  con los prodigios de su mano victoriosa.   Unos confían en sus carros, otros en su caballería; nosotros invocamos el nombre del Señor, Dios nuestro.   Ellos cayeron derribados,  nosotros nos mantenemos en pie.   Señor, da la victoria al rey  y escúchanos cuando te invocamos.   Este es un salmo regio que ensalza a David, como ungido, amado y predilec...

Salmo 19

Salmo de David   El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos:   el día al día le pasa el mensaje,  la noche a la noche se lo susurra.   Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz,   a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje. Allí le ha puesto su tienda al sol:   él sale como el esposo de su alcoba, contento como un héroe, a recorrer su camino.   Asoma por un extremo del cielo y su órbita llega al otro extremo: nada se libra de su calor. La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye a los ignorantes.   Los mandatos del Señor son rectos  y alegran el corazón ;  la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.   El temor del Señor es puro y eternamente estable;  los mandamientos del Señor son verdaderos  y enteramente justos.   Más preciosos que el oro, más que el oro fino;...

Salmo 18

Del siervo del Señor, David, que dirigió al Señor las palabras de esta canción, cuando el Señor lo libró de todos sus enemigos y de las manos de Saúl. Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza. Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi liberador. Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos. Viva el Señor, bendita sea mi Roca, sea ensalzado mi Dios y Salvador. Tú diste gran victoria a tu rey, tuviste misericordia de tu Ungido.   Cuántas veces se ha acusado al cristianismo de ser una religión de débiles, un consuelo barato, un remedio para someter a los espíritus inseguros, cargándoles de miedo y de culpa. Ciertamente, para los creyentes, la fe en Dios es un consuelo, una fuente de fortaleza y de energía que nos anima en las horas más bajas. Pero los versos de este salmo no reflejan miedo ni estrechez de corazón. Al contrario, exultan de ...

Salmo 17

Oración de David Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor. Escucha, Señor, mi justa demanda, atiende a mi clamor; presta oído a mi plegaria, porque en mis labios no hay falsedad. Tú me harás justicia, porque tus ojos ven lo que es recto: si examinas mi corazón y me visitas por las noches, si me pruebas al fuego, no encontrarás malicia en mí. Mi boca no se excedió ante los malos tratos de los hombres; yo obedecí fielmente a tu palabra, y mis pies se mantuvieron firmes en los caminos señalados: ¡mis pasos nunca se apartaron de tus huellas! Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. Muestra las maravillas de tu gracia, tú que salvas de los agresores a los que buscan refugio a tu derecha. Protégeme como a la niña de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas de los malvados que me acosan , del enemigo mortal que me rodea. Se han encerrado en su obstinación, hablan con arrogancia en los labios; sus pasos ya me tienen c...

Salmo 16

De David Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.   En tiempos de crisis y dificultades como los que vivimos, vale la pena leer con calma y profundizar en estos versos. Nos invitan a no caer en el alarmismo ni en el miedo, a no desanimarnos, sino dilucidar qué nos dicen estas líneas. Las escrituras siempre traen una palabra de aliento y esperanza. Este salmo es una exclamación de gozo y una llamada a la paz. Con Dios a nuestro lado, nunca vacilaremos. Él no es un Dios lejano e inalcanzable, sino nuestro «lote, nuestra heredad»: lo hemos recibido como regalo, é...