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Salmo 33 (32)

Himno a la Providencia Aclamad, justos, al Señor. Dad gracias al Señor con la cítara. Que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones  son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. Tema al Señor la tierra entera, tiemblen ante él los habitantes del orbe, porque él lo dijo, y existió: él lo mandó y todo fue creado. El Señor deshace los planes de las naciones, frustra los proyectos de los pueblos; pero el plan del Señor subsiste por siempre. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él escogió como heredad. El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres. Él modeló cada corazón y comprende sus acciones. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo.  Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. ...

Salmo 32 (31)

Poema de David ¡Dichoso el que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su pecado! ¡Dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito, en cuyo espíritu no hay engaño! Mientras callé se consumían mis huesos, rugiendo Todo el día, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí. Había pecado, lo reconocí, no te encubrí mi delito. Propuse: "Confesaré mis faltas al Señor". ¡Y tú perdonaste mi culpa y mi pecado! Tú eres mi refugio, tú me libras del peligro y me rodeas de cánticos de liberación. Te instruiré y te enseñaré el camino a seguir. No seáis irracionales como caballos y mulos, cuyo brío hay que domar con freno y brida, si no, no puedes acercarte.  Los malvados sufren muchas penas; al que confía en el Señor, la misericordia lo rodea. ¡Alegraos, justos, y gozad con el Señor! ¡Aclamadlo los de corazón sincero!   Este salmo penitencial canta la bondad de Dios y la liberación inmensa que supone el perdón. El perdón , en un plano puramente psi...

Salmo 31

De David Sé la roca de mi refugio, Señor. A ti, Señor, me acojo; no quede yo nunca defraudado;  tú, que eres justo, ponme a salvo, inclina tu oído hacia mí; ven aprisa a librarme. Sé la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve,  tú que eres mi roca y mi baluarte; por tu nombre dirígeme y guíame.  Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,  sálvame por tu misericordia. Sed fuertes y valientes de corazón,  los que esperáis en el Señor.   Es hermoso pronunciar las palabras de este salmo en momentos de duda, inquietud y temor . Es reconfortante saber que Dios nos sostiene siempre, como roca firme. Él nos ampara, nos protege y nos cuida. Nos infunde el valor que, muchas veces, nos falta. Una de las críticas más frecuentes a la fe y a los creyentes es ese viejo argumento de que la religión no es más que una muleta, un soporte psicológico, un analgésico emocional para personas con psique débil o impresionable. El concepto de religión «aspirina» ...

Salmo 30

De David. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado . Te ensalzaré, Señor, porque me has librado  y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo,  me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. Tañed para el Señor, fieles suyos,  dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante, su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto;  por la mañana, el júbilo. Escucha, Señor, y ten piedad de mí;  Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.   Este salmo recoge con imágenes poéticas los avatares de la vida humana. Hay momentos de llanto, días de júbilo; dolor, gozo, muerte y vida se suceden. Y en medio de las turbulencias, siempre podemos encontrar a Dios. Todos, en algún momento de nuestra vida, nos hemos sentido angustiados y oprimidos por las dificultades y por enemigos, ya fueran personas o situaciones que nos aprietan. ¡Cuántas nos parece estar...

Salmo 29

De David Hijos de Dios, aclamad al Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor, postraos ante el Señor en el atrio sagrado. La voz del Señor sobre las aguas, El Dios de la gloria ha tronado, el Señor sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica. La voz del Señor lanza llamas de fuego, la voz del Señor sacude el desierto [...]  En su templo un grito unánime: «¡Gloria!» El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio, el Señor se sienta como rey eterno. El Señor da fuerza a su pueblo,  el Señor bendice a su pueblo con la paz.   El agua, engendradora de vida y de muerte, vasta, inmensa y transparente, es un elemento que aparece en multitud de ocasiones en la Biblia. El agua es símbolo de vida, de potencia, de destrucción y también de purificación. El agua, que lava y sacia la sed, es también signo de la fuerza de Dios. No en vano el rito del bautismo se realiza con el gesto de verter agua sobre el bautizando; con e...

Salmo 28

De David A ti, Señor, te invoco; Roca mía, no seas sordo a mi voz;  que, si no me escuchas, seré igual que los que bajan  a la fosa.   Escucha mi voz suplicante cuando te pido auxilio,  cuando alzo las manos hacia tu santuario.   No me arrebates con los malvados ni con los malhechores,  que hablan de paz con el prójimo,  pero llevan la maldad en el corazón.   Págales según sus obras, según la maldad de sus actos;  págales según la obra de sus manos,  devuélveles su merecido.   Ya que no entienden las proezas del Señor, ni la obra de sus manos,  ¡que él los derribe y no los reconstruya!   B endito el Señor, que escuchó mi voz suplicante;   el Señor es mi fuerza y mi escudo: en él confía mi corazón;  él me socorrió, y mi corazón se alegra y le canta  agradecido.   El Señor es fuerza para su pueblo,  apoyo y salvación para su Ungido.   Salva a tu pueblo y bendice tu heredad,  sé su p...

Salmo 27

Salmo de David   El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?  El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?  Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor contemplando su templo. Él me protegerá en su tienda el día del peligro;  me esconderá en lo escondido de su morada,  me alzará sobre la roca. Escúchame, Señor, que te llamo; ten piedad, respóndeme. Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.» Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.  Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.   Luz, fuerza, auxilio, defensa… son atributos que los salmos y las sagradas escrituras otorgan a Dios. En ellos se hace patente ese instante de clarividencia profunda en el que el hombre se conoce a sí mismo y se sabe pequeño...