Ir al contenido principal

Entradas

Salmo 110 (109)

1Salmo de David. Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies».  2 Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro: somete en la batalla a tus enemigos.  3 «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, desde el seno, antes de la aurora».  4 El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: «Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec».  5 El Señor a tu derecha, el día de su ira, quebrantará a los reyes,  6 sentenciará a las naciones, amontonará cadáveres, abatirá cabezas sobre la ancha tierra.  7 En su camino beberá del torrente; por eso, levantará la cabeza. . . . Otro salmo real. David es rey. ¿Qué significaba ser rey en la antigüedad? Algo distinto a lo que entendemos hoy por rey , un jefe de estado con ciertos poderes y atribuciones, pero muy limitado por otros organismos como las cortes, los parlamentos y las instituciones de cada na...

Salmo 109 (108)

1Al Director. Salmo de David. Dios de mi alabanza, no estés callado,  2 que bocas malvadas y fraudulentas se abren contra mí y me hablan con lengua mentirosa.  3 Me cercan con palabras odiosas y me combaten sin motivo.  4 En pago de mi amor me acusan, aunque yo oraba por ellos;  5 me devuelven mal por bien y odio a cambio de mi amor.  6 «Suscita contra él un malvado, que un acusador se ponga a su derecha.  7 Cuando sea juzgado, salga culpable, y su apelación se resuelva en condena.  8 Que sus días sean pocos y otro ocupe su cargo.  9 Queden huérfanos sus hijos y viuda su mujer.  10 Vayan sus hijos errabundos mendigando y sean expulsados lejos de sus ruinas.  11 Que un acreedor se apodere de sus bienes y los extraños se adueñen de sus sudores.  12 ¡Jamás le brinde nadie su favor, ni se apiade de sus huérfanos!  13 Que su posteridad sea exterminada y en una generación se borre su nombre.  14 Recuerde el Señor la culpa ...

Salmo 108 (107)

Cántico. Salmo de David .  2 Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme,   para ti cantaré y tocaré, gloria mía.  3 Despertad, cítara y arpa, despertaré a la aurora.  4 Te daré gracias ante los pueblos, Señor, tocaré para ti ante las naciones:  5 por tu bondad, que es más grande que los cielos; por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.  6 Elévate sobre el cielo, Dios mío, y llene la tierra tu gloria;  7 para que se salven tus predilectos, que tu mano salvadora nos responda.  8 Dios habló en su santuario: «Triunfante, ocuparé Siquem, parcelaré el valle de Sucot;  9 mío es Galaad, mío Manasés, Efraín es yelmo de mi cabeza, Judá es mi cetro;  10 Moab, una jofaina para lavarme; sobre Edom echo mi sandalia, sobre Filistea canto victoria».  1 1 Pero ¿quién me guiará a la plaza fuerte, | quién me conducirá a Edom,  12 si tú, oh Dios, nos has rechazado | y no sales ya con nuestras tropas?  13 Auxílianos co...

Salmo 107 (106)

1Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.  2 Que lo confiesen los redimidos por el Señor,   los que él rescató de la mano del enemigo,  3 los que reunió de todos los países: oriente y occidente, norte y sur.  4 Erraban por un desierto solitario, no encontraban el camino de ciudad habitada;  5 pasaban hambre y sed, se les iba agotando la vida;  6 pero gritaron al Señor en su angustia, y los arrancó de la tribulación. 7 Los guio por un camino derecho, para que llegaran a una ciudad habitada.  8 Den gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres.  9 Calmó el ansia de los sedientos, y a los hambrientos los colmó de bienes.  10 Yacían en oscuridad y tinieblas, cautivos de hierros y miserias;  11 por haberse rebelado contra los mandamientos, despreciando el plan del Altísimo.  12 Él humilló su corazón con trabajos, sucumbían y nadie los socorría.  13 Pero...

Salmo 106 (105)

1¡Aleluya! Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.  2 ¿Quién podrá contar las hazañas de Dios, pregonar toda su alabanza?  3 Dichosos los que respetan el derecho y practican siempre la justicia. 4 Acuérdate de mí por amor a tu pueblo, visítame con tu salvación:  5 para que vea la dicha de tus escogidos, y me alegre con la alegría de tu pueblo, y me gloríe con tu heredad.  6 Hemos pecado como nuestros padres, hemos cometido maldades e iniquidades.  7 Nuestros padres en Egipto no comprendieron tus maravillas; no se acordaron de tu abundante misericordia, se rebelaron junto al mar, junto al mar Rojo;  8 pero él los salvó por amor de su nombre, para manifestar su poder.  9 Increpó al mar Rojo , y se secó; los condujo por el abismo como por tierra firme;  10 los salvó de la mano del adversario, los rescató del puño del enemigo;  11 las aguas cubrieron a los atacantes, y ni uno solo se salvó:  12 entonces ...

Salmo 105 (104)

1Dad gracias al Señor, invocad su nombre, dad a conocer sus hazañas a los pueblos.  2 Cantadle al son de instrumentos, hablad de sus maravillas,  3 gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor.  4 Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro.  5 Recordad las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca.  6 ¡Estirpe de Abrahán, su siervo;   hijos de Jacob, su elegido!  7 El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra.  8 Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones;  9 de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac.  10 Confirmado como ley para Jacob, como alianza eterna para Israel:  11 «A ti te daré el país cananeo, | como lote de vuestra heredad».  12 Cuando eran unos pocos mortales, contados, y forasteros en el país,  13 cuando erraban de pueblo en pueblo, de un reino a otra nación,  14 a nadie pe...

Salmo 104 (103)

Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres!  Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto. Extiendes los cielos como una tienda,  3 construyes tu morada sobre las aguas; las nubes te sirven de carroza,  avanzas en las alas del viento;  4 los vientos te sirven de mensajeros; el fuego llameante, de ministro. 5 Asentaste la tierra sobre sus cimientos, y no vacilará jamás;  6 la cubriste con el manto del océano, y las aguas se posaron sobre las montañas;  7 pero a tu bramido huyeron,   al fragor de tu trueno se precipitaron,  8 mientras subían los montes y bajaban los valles: cada cual al puesto asignado.  9 Trazaste una frontera que no traspasarán, y no volverán a cubrir la tierra. 10 De los manantiales sacas los ríos, para que fluyan entre los montes;  11 en ellos beben las fieras de los campos, el asno salvaje apaga su sed;  12 junto a ellos habitan las aves del cielo, y entre las frondas se...