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Salmo 99 (98)

El Señor reina, tiemblen las naciones; sentado sobre querubines, vacile la tierra.   El Señor es grande en Sión, encumbrado sobre todos los pueblos.   Reconozcan tu nombre, grande y terrible: ¡Él es santo!   El rey poderoso ama la justicia, tú has establecido la rectitud; tú administras en Jacob la justicia y el derecho.   Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus pies: ¡Él es santo!   Moisés y Aarón con sus sacerdotes, Samuel con los que invocan su nombre, invocaban al Señor, y él respondía.   Dios les hablaba desde la columna de nube; oyeron sus mandatos y la ley que les dio.   Señor, Dios nuestro, tú les respondías, tú eras para ellos un Dios de perdón, un Dios que castiga sus maldades. Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante su monte santo: ¡Santo es el Señor, nuestro Dios!  . . . Otro salmo regio que encumbra a Dios como rey del universo . A diferencia de los dioses de otros pueblos, el Dios de ...

Salmo 98 (97)

Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia, se acordó de su misericordia y su fidelidad a favor de la casa de Israel. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera, gritad, vitoread, tocad. Tañed la cítara para el Señor, suenen los instrumentos: con clarines y al son de trompetas, aclamad al Rey y Señor.   Retumbe el mar y cuanto contiene,  la tierra y cuantos la habitan;   aplaudan los ríos, aclamen los montes   al Señor, que llega para regir la tierra. Regirá el orbe con justicia y los pueblos con rectitud. . .  Este salmo resuena con tonos épicos de himno triunfante. La forma del salmo expresa la grandeza de Dios, su belleza, su poder. Pero hay un fondo que va más allá de la mera imagen del Dios victorioso , poderoso y favorecedor de un pueblo escogid...

Salmo 97 (96)

El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables. Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono.  Delante de él avanza el fuego, abrasando en torno a los enemigos; sus relámpagos deslumbran el orbe, y, viéndolos, la tierra se estremece.  Los montes se derriten como cera ante el Señor, ante el Señor de toda la tierra; los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria.  Los que adoran estatuas se sonrojan, los que ponen su orgullo en los ídolos. Adoradlo todos sus ángeles.  Lo oye Sión, y se alegra; se regocijan las ciudades de Judá por tus sentencias, Señor; porque tú eres, Señor, Altísimo sobre toda la tierra, encumbrado sobre todos los dioses.  Odiad el mal los que amáis al Señor: él protege la vida de sus fieles y los libra de los malvados.  Amanece la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. Alegraos, justos, con el Señor, celebrad su santo nombre....

Salmo 96 (95)

Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre. Proclamad día tras día su victoria, contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones porque es grande el Señor y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. Pues los dioses de los gentiles no son nada, mientras que el Señor ha hecho el cielo; honor y majestad lo preceden, fuerza y esplendor están en su templo. Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, tiemble en su presencia la tierra toda. Decid a los pueblos: «El Señor es rey, él gobierna a los pueblos rectamente.» Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelid...

Salmo 95 (94)

Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca  que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándole con cantos. Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. Ojalá escuchéis su voz: No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras. Durante cuarenta años aquella generación me asqueó,  y dije: «Es un pueblo de corazón extraviado,  que no reconoce mi camino;   por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso». . . . Qué fácil es creer en Dios cuando las cosas van bien, cuando la vida nos sonríe y todo parece marchar sobre ruedas. En cambio, cuando nos abruman los problemas y nos sentimos acosados por todas partes, la fe flaquea y es entonces cuando clamamos: ¿Dónde está Dios? Este clamor es lo que el salmo llama po...

Salmo 94 (93)

 

Salmo 93 (92)

El Señor reina, vestido de majestad, el Señor, vestido y ceñido de poder. Así está firme el orbe y no vacila. Tu trono está firme desde siempre, y tú eres eterno. Más potente que la voz de muchas aguas, más potente que el mar en su oleaje, más potente es el Señor en las alturas. Tus mandatos son fieles y seguros; la santidad es el adorno de tu casa, Señor, por días sin término. . . .  E n este salmo se nos presenta a Dios como señor poderoso, rey de toda la creación, revestido de poder. El lenguaje y el tono son épicos, así como las imágenes potentes —las aguas que rugen, las alturas del cielo ― . La fuerza de Dios es sobrecogedora. ¿Qué mensaje leemos aquí? Que Dios late detrás de todo el universo . Que todo cuanto existe es obra suya. Si la obra es maravillosa y admirable ¡cuánto más lo será el artista que la creó! Estos versos traducen una experiencia religiosa de asombro y veneración, muy alejada del animismo o del panteísmo, que ven divinidad en todas las cosas. La fe ...