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Salmo 102 (101)

Oración de un afligido que, en su congoja, desahoga su pena ante el Señor.  Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti; no me escondas tu rostro el día de la desgracia. Inclina tu oído hacia mí; cuando te invoco, escúchame enseguida. Que mis días se desvanecen como humo, mis huesos queman como brasas; mi corazón está agostado como hierba, me olvido de comer mi pan; con la violencia de mis quejidos, se me pega la piel a los huesos.  Estoy como lechuza en la estepa, como búho entre ruinas; estoy desvelado, gimiendo, como pájaro sin pareja en el tejado.  Mis enemigos me insultan sin descanso; furiosos contra mí, me maldicen. En vez de pan, como ceniza, mezclo mi bebida con llanto, por tu cólera y tu indignación, porque me alzaste en vilo y me tiraste; mis días son una sombra que se alarga, me voy secando como la hierba.  Tú, en cambio, permaneces para siempre, y tu nombre de generación en generación. Levánta...

Salmo 101 (100)

Salmo de David .  Voy a cantar la bondad y la justicia, para ti es mi música, Señor; voy a explicar el camino perfecto:  ¿cuándo vendrás a mí? Andaré con rectitud de corazón dentro de mi casa; no pondré mis ojos en intenciones viles. Aborrezco al que obra mal, no se juntará conmigo. Lejos de mí el corazón torcido, no aprobaré al malvado. Al que en secreto difama a su prójimo lo haré callar; ojos engreídos, corazones arrogantes no los soportaré.  Pongo mis ojos en los que son leales, ellos vivirán conmigo; el que sigue un camino perfecto, ese me servirá.  No habitará en mi casa el que actúa con soberbia; el que dice mentiras no durará en mi presencia.  Cada mañana haré callar a los hombres malvados, para excluir de la ciudad del Señor a todos los malhechores. . . . Este salmo enumera una serie de actitudes que alejan de Dios. En contraste, David, el salmista, canta la bondad y la justicia, el camino perfecto. La imagen del camino recto , ...

Salmo 100 (99)

Somos su pueblo y ovejas de su rebaño. Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores. Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño. El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades.  . . . En la mentalidad de hoy, en la que el individuo es exaltado y su autonomía parece la máxima aspiración, las palabras de este salmo pueden provocar cierto rechazo. «Somos ovejas de su rebaño.» La simple palabra «ovejas» nos resulta incluso despectiva, sinónimo de persona adocenada, sin criterio propio, sumisa y obediente. Y, sin embargo, el salmo canta con palabras exultantes esa pertenencia al rebaño del Señor. «Somos suyos» : esta frase no debe ser leída como sinónimo de esclavitud, sino en el sentido de pertenencia que embarga a los que se aman. «Soy tuyo» son palabras de amante que se entrega a su amado. Somos de Dios porque él nos ama y nunca nos abandon...

Salmo 99 (98)

El Señor reina, tiemblen las naciones; sentado sobre querubines, vacile la tierra.   El Señor es grande en Sión, encumbrado sobre todos los pueblos.   Reconozcan tu nombre, grande y terrible: ¡Él es santo!   El rey poderoso ama la justicia, tú has establecido la rectitud; tú administras en Jacob la justicia y el derecho.   Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus pies: ¡Él es santo!   Moisés y Aarón con sus sacerdotes, Samuel con los que invocan su nombre, invocaban al Señor, y él respondía.   Dios les hablaba desde la columna de nube; oyeron sus mandatos y la ley que les dio.   Señor, Dios nuestro, tú les respondías, tú eras para ellos un Dios de perdón, un Dios que castiga sus maldades. Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante su monte santo: ¡Santo es el Señor, nuestro Dios!  . . . Otro salmo regio que encumbra a Dios como rey del universo . A diferencia de los dioses de otros pueblos, el Dios de ...

Salmo 98 (97)

Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia, se acordó de su misericordia y su fidelidad a favor de la casa de Israel. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera, gritad, vitoread, tocad. Tañed la cítara para el Señor, suenen los instrumentos: con clarines y al son de trompetas, aclamad al Rey y Señor.   Retumbe el mar y cuanto contiene,  la tierra y cuantos la habitan;   aplaudan los ríos, aclamen los montes   al Señor, que llega para regir la tierra. Regirá el orbe con justicia y los pueblos con rectitud. . .  Este salmo resuena con tonos épicos de himno triunfante. La forma del salmo expresa la grandeza de Dios, su belleza, su poder. Pero hay un fondo que va más allá de la mera imagen del Dios victorioso , poderoso y favorecedor de un pueblo escogid...

Salmo 97 (96)

El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables. Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono.  Delante de él avanza el fuego, abrasando en torno a los enemigos; sus relámpagos deslumbran el orbe, y, viéndolos, la tierra se estremece.  Los montes se derriten como cera ante el Señor, ante el Señor de toda la tierra; los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria.  Los que adoran estatuas se sonrojan, los que ponen su orgullo en los ídolos. Adoradlo todos sus ángeles.  Lo oye Sión, y se alegra; se regocijan las ciudades de Judá por tus sentencias, Señor; porque tú eres, Señor, Altísimo sobre toda la tierra, encumbrado sobre todos los dioses.  Odiad el mal los que amáis al Señor: él protege la vida de sus fieles y los libra de los malvados.  Amanece la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. Alegraos, justos, con el Señor, celebrad su santo nombre....

Salmo 96 (95)

Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre. Proclamad día tras día su victoria, contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones porque es grande el Señor y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. Pues los dioses de los gentiles no son nada, mientras que el Señor ha hecho el cielo; honor y majestad lo preceden, fuerza y esplendor están en su templo. Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, tiemble en su presencia la tierra toda. Decid a los pueblos: «El Señor es rey, él gobierna a los pueblos rectamente.» Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelid...